
La La acción transcurre en un futuro no excesivamente lejano, en el que la Humanidad ha logrado el viaje interestelar. La Tierra envía una nave a investigar una señal de socorro lanzada desde 160 años-luz de distancia. Al llegar al planeta Tschai, la nave es destruida y solamente sobrevive un tripulante, Adam Reith, cuya única misión consiste en conseguir una nave que le permita regresar y alertar a la Tierra de la existencia de las cuatro razas alienígenas que habitan el planeta, junto con sus esclavos humanos, y que se encuentran en un estado de guerra mutua.
Los Chasch constituyen una raza
decadente, en guerra con las demás razas y con una subraza de su propia especie,
los Chasch Verdes, que fueron llevados al planeta siglos atrás para utilizarlos
como fuerza de choque. Los Chasch han convencido a sus esclavos humanos de que
la raza humana constituye el estado embrionario o infantil de la raza Chasch, y
que los humanos se transforman en Chasch al morir
Los
Wankh son anfibios que se comunican por medio de vibraciones
sonoras. Los humanos a su servicio son la única raza que ha aprendido a
interpretarlos y constituyen su único vínculo con el resto del planeta. En este
caso, los humanos utilizan este hecho para su propio beneficio y viven a costas
de sus supuestos amos, sin otra obligación que servir de intérpretes, pero
interpretando no los deseos de los Wankh, sino los suyos propios.
Los Dirdir son la raza más avanzada
técnicamente y más fuerte. Crían a sus esclavos humanos a su imagen y semejanza,
pero dejando claro que nunca llegarán a ser como los Dirdir. Los Hombres-Dirdir
se consideran superiores a los demás humanos y comparten con sus amos el gusto
por las cacerías de los demás hombres, a quienes consideran sus presas. Los
Dirdir fomentan, tanto en ellos como en sus sirvientes, sus características de
primitivismo animal, que les convierte en extraordinariamente feroces y, por
tanto, temidos.
Los Pnume constituyen la raza nativa de Tschai y sus auténticos amos. Es una raza extraordinariamente vieja, que vive bajo tierra, en una red de cavernas que se extiende por todo el planeta y que les permite ocultarse de las demás razas. Son observadores de lo que ocurre en la superficie, aunque alguna vez intervienen en ella. En su larga historia han visto llegar a Tschai a numerosos conquistadores, que acaban degenerando y extinguiéndose. De ves en cuando coleccionan especímenes para un particular Museo.
© Antoni Garcés - Ultramar Editores